China, principal país acreedor de los países pobres, se comprometió a trabajar «constructivamente» en la reestructuración de su deuda, dijo este jueves Kristalina Georgieva, directora general del FMI.

«Obtuvimos un compromiso muy concreto de China para unirnos al comité sobre Zambia y, en términos más generales, para trabajar constructivamente» en el marco común del G20, dijo en una conferencia de prensa.

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Al comienzo de la pandemia de Covid-19, los países ricos del G20 ofrecieron a los países pobres una moratoria en los pagos del servicio de la deuda hasta fin de año antes de extenderla hasta fines de 2021.

Paralelamente a esa iniciativa habían creado, en noviembre de 2020, un «marco común» destinado a reestructurar, o incluso cancelar, la deuda de los países que lo solicitaran.

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Sin embargo, por ahora los acreedores privados, especialmente los chinos, están frenando su implementación.

«Hubo un compromiso unánime de reforzar el marco común para hacerlo operativo y tratar de tener un calendario concreto y claro, gracias al fuerte compromiso de algunos actores clave» como China, subrayó por su parte Nadia Calvino, presidente del Comité Monetario y Financiero (CMFI).

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«Hemos trabajado duro para que todos los acreedores se sienten en la mesa, los acreedores del Club de París (…), los acreedores oficiales como China, Arabia Saudita, India, Emiratos Árabes Unidos y los acreedores del sector privado», dijo Georgieva.

La implementación de este marco común está estancada porque «no hay un procedimiento o calendario claramente establecido».

«No hay ningún incentivo para que los países intervengan y soliciten» la reestructuración de la deuda en este marco, continuó.

Sin embargo, enfatizó que abandonar este marco no era una solución porque no hay alternativa para movilizar a los países en el alivio de la deuda para los de bajos ingresos.

Por el momento, solo tres países africanos, Chad, Zambia y Etiopía, han solicitado beneficiarse de este marco.

Fuente: AFP.