El Gobierno de Portugal ha decretado que los bancos deberán renegociar las hipotecas de hasta 300.000 euros (293.700 dólares) para las familias más endeudadas y ofrecerles mejores condiciones financieras para hacer frente a la subida de los tipos de interés y evitar el impago.

Joao Nuno Mendes, secretario del Tesoro, afirmó a última hora del jueves que se aplicaría a los hogares cuyos préstamos totales superen el 36% de sus ingresos netos o si su ratio de deuda sobre ingresos aumenta en cinco puntos porcentuales en relación con el actual.

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Por su parte, los bancos tienen 45 días para identificar a las familias afectadas y avanzar en las negociaciones para ampliar el plazo del préstamo hipotecario, hacer un nuevo préstamo más favorable o reducir el tipo de interés durante un período de tiempo, dijo. La norma estará en vigor hasta finales de 2023.

«Este decreto es esencial para aquellas familias en dificultades que podrían incumplir los pagos, algo que no interesa a nadie, incluidos los propios bancos», dijo.

Dicho país, alrededor del 90% del conjunto de 1,4 millones de hipotecas tiene tipos variables vinculadas a los tipos del Euribor a seis y 12 meses, que han subido tras las recientes subidas de los tipos de interés del Banco Central Europeo.

En cuanto a la deuda y los ingresos, incluyendo todos los préstamos y no sólo las hipotecas, se sitúa en el 17%. Esta cifra es mucho más baja que el umbral del 36% del proyecto de ley, y el 90% de los préstamos hipotecarios tienen una tasa de esfuerzo inferior al 27%.

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Los bancos portugueses todavía arrastran los efectos de un pico de préstamos morosos tras la crisis económica y de deuda del país en 2010-13. Desde entonces, han reducido los préstamos morosos hasta un total de 11.400 millones de euros en junio de 2022, desde un máximo de 50.000 millones de euros en junio de 2016. La tasa de morosidad era del 3,4% del crédito total en junio, frente al 17,9% a mediados de 2016.