«Hemos acordado pasos concretos sobre cómo enriquecer la OMC y hacer de ella un instrumento fuerte,» afrimó el ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck en una rueda de prensa en Berlín.

Los titulares de Comercio de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Francia, Italia y Alemania, que ejerce de anfitriona, se reunieron en el transcurso de dos días en el Palacio de Neuhardenberg, al este de Alemania, donde trataron entre otras cuestiones el desbloqueo de los mecanismos de arbitraje de dicho organismo.

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«Las reglas de juego deberían ser multilaterales y no sólo bilaterales,» declaró Habeck, quien añadió que tras la última conferencia ministerial de la OMC este año el «terreno de juego ha cambiado» y se han logrado «compromisos».

En este sentido, en el comunicado final tras la reunión, los ministros del G7 se marcaron como objetivo alcanzar «progresos concretos » en la próxima conferencia ministerial, prevista para finales de 2023.

Por ende, mantendrán conversaciones para lograr un sistema de resolución de disputas completamente funcional y accesible a todos los miembros de cara a 2024.

Habeck resaltó que los procesos de arbitraje -un mecanismo que permanece bloqueado por desavenencias con Estados Unidos- están anclados en la comprensión de los ámbitos sobre los cuáles la OMC puede decidir.

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«Los estándares de protección, los derechos conquistados, no son obstáculos para el comercio, sino un objetivo del comercio,» afirmó el ministro, y aseveró que si se comparte esta visión los «problemas de personal» se pueden solucionar.

Asimismo, los ministros de Comercio del G7 trataron también los puntos flacos de las cadenas globales de suministro, desde el consenso de que la diversificación y la expansión de las relaciones comerciales es clave para garantizar su buen funcionamiento.

En concreto, destacaron el objetivo de lograr cadenas de suministro de minerales «responsables, sostenibles y transparentes» y de que las políticas comerciales y ambientales vayan de la mano para dar un uso «óptimo» a los «limitados recursos mundiales».

Así, anunciaron su intención de reforzar las medidas para «nivelar el terreno de juego» entre países y poner fin a «prácticas injustas» como la transferencia forzosa de tecnología, el robo de propiedad intelectual, la reducción de estándares laborales y ambientales para mejorar la competitividad, entre otros.

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En referencia a estos dos ámbitos de trabajo, Habeck hizo referencia a China. «Hemos visto que la dependencia de un país que posiblemente no sea un socio fiable es un peligro para el bienestar y para el comercio global,» señaló.

La respuesta pasa por la diversificación, que a su vez tiene que estar basada en la sostenibilidad y en la idea de maximizar los derechos y el bienestar, en vez de reducir los estándares, dijo Habeck.

«Los tiempos de la ingenuidad hacia China han pasado», sentenció Habeck, quien ya adelantó que el G7 está de acuerdo en emprender una política «más sólida» y en responder a las medidas que adopte Pekin para proteger su economía.