El gigante tecnológico Microsoft notificó este martes un beneficio histórico de más de 72.700 millones de dólares en su ejercicio fiscal 2022, finalizando en junio, debido, en buena parte, al continuo crecimiento de sus servicios en la nube, liderados por Azure.

Ese beneficio anual fue un 19 % superior al del anterior ejercicio, en el momento que alcanzó por primera vez los 60.000 millones, mientras que la facturación aumentó un 18 % interanual, hasta casi 198.300 millones, impulsada por el «software» (servicios) frente al «hardware» (producto).

«En un entorno dinámico, hemos tenido una demanda sólida, ganado cuota e incrementado el compromiso de los clientes con nuestra plataforma en la nube«, declaró en el informe de resultados la jefa financiera de la empresa californiana, Amy Hood.

En el conjunto del año, la nube supuso la mayor parte de facturación, con 75.251 millones, un 25 % más; seguida por el segmento de productividad y procesos de negocio, que recaudó 63.364 millones, y el de computación personal (59.655 millones).

En el cuarto trimestre, de abril a junio, las cifras de Microsoft fueron además positivas aunque menos boyantes: ganó 16.740 millones, un 2 % más, con una facturación de 51.865 millones, un 12 % más, en ambos casos respecto al mismo tramo del ejercicio 2021.

Bajo esta línea, esos resultados trimestrales fueron peores de lo esperado por los analistas de Wall Street y la empresa reconoció haber enfrentado una coyuntura económica «cambiante» y elementos «imprevistos«, desde el fortalecimiento del dólar hasta la guerra en Ucrania.

El tipo de cambio «desfavorable» ha disminuido sus ingresos en 595 millones, mientras que la reducción de las operaciones en Rusia ha supuesto gastos por deudas incobrables, activos deteriorados y despidos por valor de 126 millones.

Asimismo agregó que los parones de producción en China y el «deterioro» del mercado de las computadoras personales le ha supuesto un cargo de 300 millones, y los recientes ajustes de su plantilla unas compensaciones por despido de 113 millones.

En el último trimestre, la compañía vio un crecimiento del 20 % en la facturación de la nube, con un notable 40 % en el servicio Azure, aunque los medios especializados mostraban que ese crecimiento es menor al de la misma etapa del 2021.

Igualmente hay sombras en otros segmentos, como un descenso del 6 % en la consola Xbox y sus juegos, o del 2 % en las licencias de Windows que pagan los fabricantes de computadoras.

Los medios especializados muestran que entre abril y junio la tecnológica tuvo su crecimiento de beneficios más flojo en 2 años, precisamente tras la época fulgurante que siguió a la pandemia de covid-19, que acarreó la implantación del teletrabajo y el entretenimiento digital.

Motivado a esto, el máximo ejecutivo de la compañía, Satya Nadella, apuntó que ve una «oportunidad de ayudar a cada cliente en cada industria a usar la tecnología digital para superar los retos actuales y salir fortalecido», y consideró que «ninguna compañía está mejor posicionada» que ella en el ámbito de la digitalización corporativa.

Los resultados, publicados al cierre de la bolsa, producieron una reacción negativa y las acciones de la cotizada cedían un 0,2 % en las operaciones electrónicas. En el último año, Microsoft perdió un 12 % de capitalización y se sitúa en 1,95 billones de dólares.