La industria venezolana se verá bastante mermada en diciembre, tanto por la pandemia del Covid-19, como por la crisis económica ya preexistente que ha dificultado la comercialización y ha paralizado la ventas.

Así lo consideran productores, como Luigi Pisella presidente de Cámara Venezolana del Calzado y Componentes (Cavecal), quien asevera que en el último mes del año, no se espera la actividad de años anteriores, “básicamente porque el poder adquisitivo no lo da”, aunado a la “competencia desleal” de quienes importan.

“No esperamos que ocurra eso para este año, básicamente porque el poder adquisitivo no lo da y por la competencia desleal y productos importados que llegan en situaciones de desventaja con respecto a la situación nacional”, apuntó Pisella, invitado por el periodiosta Román Lozinski en su programa radial que se transmite en Unión Radio.

Si bien no se opone a las importaciones, sí defiende que se hagan en situaciones de igualdad.

“No nos oponemos a las importaciones de nada, pero siempre que se hagan en situaciones de igualdad, porque en la industria nacional todos los días hay incrementos de impuestos y nuevos impuestos. Adicionalmente, a lo que es sumamente complicado producir cuando es flexibilizado 5 horas diarias y cuando hay electricidad”, indicó.

En esa línea, Roberto Rimeris, presidente de la Cámara Venezolana de La Industria del Vestido (Cavediv), también invitado en la entrevista, recordó que diciembre suponía del 25 al 30 por ciento de la venta anual y dijo que este año no podrán registrarse tales números. Sin embargo, se mostró optimista porque haya ventas en el doceavo mes del año.

“Yo creo que este año se ha hablado de una mayor flexibilización, hay menos dinero en la calle porque los salario no han podido aumentar, la pandemia ha impedido que la gente aumente los salarios al ritmo de la devaluación y la inflación; pero obviamente va a haber más venta y esperamos que sí, no va a ser como años pasados, pero debe haber un incremento de venta en relación a este año que ha sido de muy baja venta por la pandemia”.

Felipe Capozzolo, presidente de Consecomercio, quien también formó parte de la conversación, pidió reconocer que las festividades decembrinas remontan a una significación espiritual que ha hecho que el venezolano se sienta con el ánimo suficiente para gastar.

Por tanto, “lo primero es poner el foco en la gente que es lo que primeramente nos tiene que interesar porque es la gente la que va a salir a consumir y a impulsar la producción nacional y la que va a impulsar todo el crecimiento del consumo de bienes bien hechos en Venezuela e importados”.

Y dibujó el panorama para ese mes: “Este año vamos a conseguir la realidad que hemos vivido en un año que pasará de una manera difícil a la historia. Ha sido un año muy complicado, el país entró en una pandemia después de años de recesión, en un proceso destructivo para la industria y para el comercio, donde lograr la formalidad es muy difícil y tendremos una Navidad bastante ajustada a esa situación que hemos vivido hasta el día de hoy”.

“Producir en Venezuela cada vez es más complicado, importar tampoco es tan fácil porque las importaciones son costosas y todo eso nos lleva a pensar que tenemos que tratar de buscar un cambio como sociedad donde podamos ser productivos y encontrar el justo balance entre producto nacional, importado, siempre en beneficio de una población que logra satisfacer sus necesidades”, apuntó.

Así, dijo que lo primero que hay que hacer es “recomponer el ingreso del venezolano, tratando de recomponer la industria nacional para que haya empleos decentes y también recomponiendo el comercio y formalizándolo, porque de eso va  salir gran parte del sostenimiento futuro de nuestro país”.

Proyecciones, estimaciones e inventarios

Pisella comentó que años anteriores, el proceso de producción se preparaba por cuatro meses antes y se hacían estimaciones y proyecciones de venta “y nosotros a su vez hacíamos las mismas proyecciones de producción y nos preparábamos con la materia prima a partir del segundo trimestre del año”.

“Luego tenías ese resto para ir entregando ese volumen que no salía de la tienda pero sí iban haciendo inventario para posteriormente atender al consumo”.

Ahora, dice, los clientes tienen inventarios, pues la pandemia hizo que se redujera el consumo. No obstante, comenta que abastecerlos es complicado “porque no tenemos planificación para hacerla”.

“Pero hay inventario suficiente en las tiendas y en las fábricas. Básicamente es eso”, dijo.

Rimeris opinó lo mismo. A su juicio, se puede planificar.

“La planificación con materia importada es de 4 a 6 meses. En marzo se paró toda la industria, aquellos que teníamos materia prima para la venta de meses subsiguientes, con eso fabricaremos nuevas propuestas para diciembre, en un volumen muchísimo menor adaptado a lo que está sucediendo y tenemos números con expectativas más bajas”, argumentó.

Y remarcó: “Para este fin de año vamos a tener una menor venta. Hay menor volumen. Y hemos perdido el 90% del PIB, que es una magnitud muy difícil de explicarle a nadie en el mundo”.