A lo largo de la pandemia, los problemas en cuanto al suministro de combustible se han convertido cada vez más evidentes, afectando incluso, la alimentación de los venezolanos. Es por tal motivo que el equipo de The Money Post, se puso en contacto con Osman Quero, quien funge actualmente como Vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), Presidente de Fedecámaras Portuguesa y productor agrícola.

Inicialmente, se le consultó al especialista acerca de la relevancia que reviste el uso de combustibles, entre los que se encuentra principalmente el diesel para el sector agroalimentario venezolano. Acerca de este particular, respondió:

El tema del combustible en el caso del sector agrícola está determinado por la demanda que presenta este puntualmente en ciertas ocasiones. Un ejemplo de ello es que nosotros empezamos la preparación del maíz en el mes de abril y la siembra ocurre entre mayo y junio. Durante ese tiempo está cualquier cantidad de tractores con sus implementos, preparando y sembrando esas tierras que posteriormente que van a producir maíz.

Siembra de maíz.

En  el caso específico de Portuguesa, en este año se sembraron unas 90 mil hectáreas y eso demanda una gran cantidad de combustible. Hemos calculado que, desde la preparación hasta la cosecha, necesitamos unos 125 litros de diesel por hectárea.

Cuatro meses después, durante el momento de la cosecha, la demanda vuelve a incidir en que se consiga o no el combustible. De nuevo, empiezan las cosechadoras en este caso, a demandar un diesel que hemos calculado en unos 25 litros por hectárea. De igual manera, ese maíz es llevado a las plantas procesadoras, las cuales lo reciben con humedad, con la que no sería posible almacenarlo, puesto que se dañaría el grano. De manera que tiene que secarse, con equipos y quemadores especiales que consumen una parte importante del referido combustible.

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De acuerdo a las estimaciones, nosotros consumimos entre 16 y 20 litros de gasoil por tonelada de maíz, para secarlo en las plantas. Si sacamos cinco toneladas de maíz por hectárea, multiplicamos eso por 20 litros y nos da una necesidad de 100 litros por cada hectárea, solo para secar el maíz. Sin embargo, eso no lo necesita el agricultor sino la industria que lo está procesando.

Es allí donde confluyen las necesidades de combustible, por parte de las personas que trabajan el campo y de las empresas que lo almacenan y transforman.

En el caso del arroz, podemos sembrarlo y se utilizan los pozos de riego, los cuales requieren de un continuo suministro de combustible. En lo concerniente a la cosecha de la caña de azúcar, se requiere de tractores, transportes, que se encargan de movilizar, trillar o cortar la caña, conjuntamente con las centrales azucareras, las cuales demandan de un alto volumen de combustible para operar.

La presencia del mercado negro en la actividad agroalimentario

De acuerdo con las declaraciones ofrecidas por el representante gremial, es posible obtener combustible, aunque no siempre resulta beneficioso si se le contrasta con la actividad que se está ejerciendo:

En numerosas ocasiones, el productor, quizás por el desespero, se va a la situación de pagarlo en un dólar, en 0.90, 0.80 o al precio que se consiga. Dicha circunstancia nos revela  que el verdadero problema en Venezuela está enmarcado por la forma de distribución que hay del combustible, donde se permite o se tolera un mercado negro que no tiene control, ni en la distribución, ni en los precios que se deben establecer para el desenvolvimiento cotidiano.

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Más adelante, se le cuestionó al experto cuál sería –según su criterio– el precio adecuado para el litro de diesel, a lo que él manifestó:

El tema del precio debe establecerlo el mercado. No es posible que nosotros consigamos en Venezuela, un diesel más caro que el de Colombia o Brasil, por hablar de nuestros vecinos. Ese precio tiene que determinarlo un estudio técnico, algo que realmente arroje cuál va a ser el monto del combustible. En todo caso, lo que nosotros queremos decir con esto, es que deben establecerse reglas claras.

Una anhelada privatización

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A propósito de las declaraciones de Adán Celis, primer vicepresidente de Fedecámaras, con respecto a la incursión del sector privado dentro de la distribución del combustible en el territorio nacional, Quero expresó lo siguiente:

Hemos solicitado a las autoridades civiles y militares, en todas las instancias, tanto regionales como nacionales, de que se nos permita acceder a ese combustible, en vista de que en el país existe una cantidad importante de empresas que están dispuestas a asumir la importación de combustible, la distribución del mismo, y que aun así, no se nos autoriza, puesto que se mantiene el control por parte del Estado.

Si nosotros hacemos un análisis de lo que ha acontecido en los últimos años, a veces las decisiones no son las que están acordes a la razón y con las necesidades del país, sino que siempre tienen una razón de ser política y en ese contexto, consideramos que liberar la distribución del combustible hacia el sector privado, constituye un punto de honor, por lo que no quieren considerar esa oportunidad.

Adán Celis, primer vicepresidente de Fedecámaras.

Comparto la opinión del vicepresidente, Adán Celis, de que existe suficiente capital venezolano que puede asumir las riendas de muchas de las cosas que en el país han fracasado y algo a lo que no se le puede dar mérito al Gobierno, es que sencillamente, es mal empresario. Todas las empresas y cosas que ha tratado de asumir, sencillamente han quedado en una situación precaria y, en consecuencia, nosotros vemos las empresas del Estado en las situaciones que están. Eso es algo que el Estado deberá evaluar y tratar de corregirlo en el futuro.

Lo cierto es que las empresas que no tienen dolientes, que las personas que operan en ellas no tienen un sentido de pertenencia, sencillamente no avanzan en algo productivo, que realmente resulte beneficioso. Esa es una de las razones por las que fracasa tanto el Gobierno venezolano en tratar de sostener una empresa, si las personas que están allí, no sienten que les pertenece.

Sí creemos y sí existen empresas, capital venezolano, empresarios venezolanos que están dispuestos a resolver, no solamente el tema del combustible, sino también otros rubros, con lo que pudieran incrementarse las posibilidades de salir adelante.

Una unión en medio de vicisitudes

Si hay algo que resaltar en estos últimos años es el acercamiento que han tenido los colaboradores con el empresariado en sí. Hemos entendido y creo que lo que ha pasado en Venezuela, nos ha dado un excelente aprendizaje y es que nadie crece solo. Tanto las empresas necesitan a sus colaboradores, como los colaboradores necesitan de las empresas para poder mejorar sus ingresos.

En todo esto, nosotros tenemos que estar claros en que siempre debe existir esa sinergia entre cada uno de los actores de las empresas. Sí creo que, a pesar de la situación del combustible ha traído numerosos problemas, como resultado de eso, se han hecho arreglos dentro de las organizaciones, para ayudar de alguna manera a paliar tales problemáticas, y los trabajadores han recibido de parte de los empleadores, ese apoyo para poder sustituir o cumplir con el combustible que ellos también requieren para movilizarse.

Algo ha sucedido en Venezuela para que haya más acercamiento entre trabajadores y empresarios.

Comunicar con propósito

Poco antes de finalizar el encuentro, el hoy Vicepresidente de Fedeagro resaltó el papel de los medios de comunicación, frente a las problemáticas existentes en la sociedad:

Los medios informativos son formadores de opinión y hacen muy bien en tratar de demostrarles a los consumidores de que realmente, el interés y la exigencia del sector agrícola, no es otro sino tener el suministro de un rubro como el combustible, que actualmente no puede ser sustituido por nadie más, en vista del monopolio de producción, distribución y comercialización que tiene el Ejecutivo Nacional sobre este recurso.

Una frase indispensable

Ni el sector agrícola ni la industria agroalimentaria están solicitando subsidios o privilegios al Estado, solo condiciones aptas para trabajar el campo. Esperamos ser autónomos en nuestros procesos para que el pueblo venezolano pueda comer venezolano, consumiendo cada uno de esos alimentos, pero para ello, es necesario un entorno en el que sea posible mantenerse.