El Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos se ha contraído un 1,5% en el primer trimestre del año, ligeramente por debajo de las previsiones del consenso, que esperaban un recorte del 1,3%, y del dato anterior, que se situó en el1,4%, según datos de la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio americano.

Este dato es la primera lectura negativa desde la del segundo trimestre de 2020, en plena contracción por la pandemia del Covid-19, y tras seis lecturas consecutivas en positivo.

Asimismo, el Departamento de Comercio señala que Ómicron dio lugar a “continuas restricciones e interrupciones” en los establecimientos del país, pero afirma que los efectos económicos completos de la pandemia de COVID-19 “no pueden cuantificarse en la estimación del PIB para el primer trimestre porque los impactos están generalmente integrados en los datos fuente y no pueden identificarse por separado”.

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En esta primera lectura del avance de la economía americana, se ha reflejado el descenso de la inversión en inventarios privados, encabezado por el comercio al por mayor (especialmente de vehículos de motor), así como la minería, los servicios públicos y la construcción. Dentro de las exportaciones, los descensos generalizados de los bienes no duraderos se vieron compensados “en parte por un aumento de «otros» servicios empresariales”. Asimismo, descenso del gasto de la Administración federal reflejó principalmente la disminución del gasto de defensa en bienes y servicios intermedios. Además, el aumento de las importaciones estuvo encabezado por el incremento de los bienes duraderos (en particular, los bienes de consumo no alimentarios y no automotrices).

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Desde Oxford Economics explican que los detalles del informe “siguen apuntando a una economía con una sólida fortaleza subyacente y que demostró su resistencia frente al Omicron, las persistentes limitaciones de la oferta y la elevada inflación”. “Excluyendo el comercio y las existencias, las ventas finales a compradores nacionales (un mejor indicador del impulso interno) se revisaron ligeramente al alza, hasta el 2,7%”, detallan, al tiempo que indican que “el crecimiento del PIB real se desacelera notablemente, pasando del 2,5% en 2022 al 1,8% en 2023”.

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Asimismo, aseguran que la Reserva Federal está “preparada para subir el tipo de interés de los fondos federales en 50 puntos básicos” en las reuniones de junio y julio, dadas las fuertes presiones sobre los precios, también señalan que las posibilidades de una recesión “están aumentando”.

“Un ritmo más agresivo de las subidas de tipos de la Fed, un endurecimiento de las condiciones financieras, la guerra en curso en Ucrania y la estrategia de China de «cero» Covid-19 aumentan el riesgo de un aterrizaje brusco en 2023”, concluyen.