Cubiertos de amarillo, los campos de Turén y Santa Rosalía, se convierten en un estudio fotográfico, durante los dos meses de la floración de los girasoles, que gracias a las redes sociales, han convertido estos municipios portugueseños en pilotos del agroturismo.

Aunque el periodo de floración se extiende por dos meses aproximadamente, el período de cada flor es de 7 días, ya que después de ello la flor se marchita y estará lista para la cosecha.

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El cultivo de girasol en estos municipios, es reflejo de las potencialidades del agroturismo, en una región donde la economía depende básicamente del cultivo de rubros básicos como maíz y arroz.

Además del atractivo fotográfico, diversos productores han organizado paseos guiados donde explican todo el proceso de producción y posterior comercialización de esta oleaginosa. Asimismo, hasta carreras se han programado para obtener recursos y apoyar a zonas desasistidas del municipio.

Asimismo, existe un proyecto llamado Giratour, lanzado en diciembre de 2023, que muestra además de los aspectos importantes del cultivo, las riquezas culturales y gastronómicas.

Esta propuesta no se limita a la visita a los campos de girasol, sino que también incluye opciones complementarias como un coffe break informativo del rubro.

Un poco de historia

El cultivo de girasol se produce en Venezuela, específicamente en Turén, gracias a la llegada en 1950 de un grupo de italianos y alemanes que establecieron la Colonia de Turén y dieron inicio al cultivo un par de décadas después, donde llegaron a sembrar unas 90.000 hectáreas entre Portuguesa y Barinas.

Existen dos tipos de flores de girasol: las ornamentales y las aceiteras.

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Las flores de girasol ornamental son las que se venden en floristerías y se cultivan en pequeños huertos en los Andes. Las flores de girasol aceitero son las cultivadas en los llanos, se siembran a gran escala, son variedades para producir aceite y no sirven como ornamentales porque a la hora de cortarlas ya están marchitas.

Se diferencian porque las flores ornamentales son más pequeñas, no producen semillas y el centro es de color marrón oscuro.

El cultivo

El girasol es un rubro del ciclo Norte Verano, pues se siembra en los meses de octubre y noviembre, florecen a los 55 días de sembrados, es decir en diciembre y enero.

Cuando culmina la etapa de floración para los meses de febrero y marzo y se marchitan las flores se cosechan las semillas con máquinas combinadas para llevarlas en camiones a la agroindustria y extraerle el aceite.

La siembra de esta oleaginosa en Venezuela ha sido intermitente, debido a que en los años 90 se logró una superficie de 90.000 hectáreas por unos cinco años, luego desapareció el cultivo hasta el 2004, desde la fecha se ha venido sembrando de manera intermitente y a menor escala.

Sin embargo, desde el año 2022 los productores y empresas privadas le han dado un impulso al rubro con el propósito de incrementar las áreas de siembra progresivamente e ir disminuyendo la dependencia de las importaciones de aceite en el país.

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En el ciclo Norte Verano pasado fueron cosechadas unas 2.500 hectáreas, las cuales arrojaron rendimientos sobre los 1.000 kilogramos de materia prima por hectárea.

Aunque el cultivo de girasol es de menor costo en comparación con los cereales, el mismo ha tenido que sortear una serie de problemas para poder mantenerse en el país como lo son la falta de rentabilidad y la comercialización de la materia prima.

En ciclos pasados la tonelada ha sido cancelada entre 450 y 650 dólares, lo cual resulta insuficiente para mantener una rentabilidad y ampliar las áreas de siembra.

De igual manera, los problemas con la comercialización de la materia prima han incidido en el lento crecimiento del rubro, ya que en años anteriores muchos agricultores estuvieron a punto de perder su producción porque no había espacio para arrimar la cosecha, debido a que los centros de acopio aun tenían materia prima de periodos anteriores.

Productores esperan que las condiciones en el rubro vayan mejorando y así poder ir ampliando las áreas en los próximos años y al menos poder en un futuro igualar la superficie de siembra de los años 90.

Con información de Minuta Agropecuaria.