El Banco Central de la Federación Rusa minimizó su tasa de interés a 11% y comunicó que hay margen para más recortes este año, mientras tanto la inflación se ralentiza desde máximos de más de 20 años y la economía se encamina hacia una contracción.

La medida continuó a dos recortes anteriores de 300 puntos base que llevaron la tasa a 14% en una reunión extraordinaria. Por su parte, el banco ha ido revirtiendo gradualmente un alza de emergencia que dejó la tasa en 20% en febrero, motivado a la invasión a Ucrania y las sanciones occidentales.

La gobernadora del banco central, Elvira Nabiullina, indicó que los riesgos inflacionarios están bajando, sin embargo, señaló que la economía está entrando en un periodo de transformación estructural y que los bancos necesitan más apoyo de capital.

Las expectativas de inflación en los hogares y empresas están menguando, lo que contribuye a reducir los riesgos inflacionarios.

La reciente apreciación del rublo, que ha alcanzado máximos de varios años, ha tenido un impacto desinflacionista importante, pero temporal, dijo.

La moneda rusa se ha visto defendida, este año, por los controles de capital impuestos a finales de febrero para limitar los riesgos a la estabilidad financiera y defender la economía de las amplias sanciones.

Gracias a estos factores, la inflación está cayendo más rápido de lo que esperábamos”, aseguró Nabiullina. “Esto nos permite bajar la tasa de interés sin crear nuevos riesgos pro-inflacionarios”.

Permitimos la posibilidad de una mayor flexibilización de la tasa clave en las próximas reuniones”, concluyó.