El directorio del Banco Central de Argentina (BCRA) subió este jueves su tasa de referencia en 300 puntos básicos a 52% anual, se informó oficialmente, dada la firme tendencia alcista de la inflación que impacta el bolsillo de los habitantes con un fuerte recorte en el poder adquisitivo.

La medida se adoptó en base a la creciente presión sobre los precios al consumidor (IPC) que sufre la tercera economía de América Latina, la que a criterio de especialistas privados tendrá un piso levemente superior al 70%.

Analistas del mercado afirmaron al portal Reuters la semana pasada que se preveía el ajuste en la política monetaria para no quedar desfasado el poco interés que ya generan las inversiones con el debilitado peso doméstico.

Se trata de la sexta alza mensual consecutiva de la tasa «Leliq» para el plazo de 48 horas, desde el 38% vigente hasta enero pasado. Por tanto, la víspera regía un rendimiento del 49%.

«Es fuerte la suba de tasa, poco ortodoxa para el directorio actual del banco central, con lo cual pareciera una etapa de desesperación. Está claro que la gente cada vez menos quiere tener pesos en sus carteras«, declaró un analista de una importante correduría local.

La nueva tasa del 52% equivale a una 66,4% efectiva anual, aún por debajo de la proyección del IPC para todo el año.

Asimismo, se retoman niveles de rendimientos vistos en 2019 cuando una notoria incertidumbre política previo al cambio de Gobierno disparó los niveles del riesgo país.

Objetivos

«El BCRA mantendrá los mecanismos por los cuales garantiza que la suba de la tasa de política monetaria se traslade íntegramente a los depositantes, tanto de personas humanas como empresas», informó un comunicado de la entidad.

Añanió que «los datos de mayo confirmaron la desaceleración en la inflación que se había iniciado en abril, con una significativa baja en la categoría núcleo. El BCRA espera que los registros de inflación mensuales continúen descendiendo gradualmente«.

Por su parte, el IPC de mayo arrojó un alza 5,1% en el país sudamericano, luego de la escalada del 6,7% en marzo y del 6% en abril, con un acumulado del casi 30% en los primeros cinco meses del año.

«La autoridad monetaria continúa su proceso de gradual normalización de la tasa de política y del resto de la estructura de tasas de interés de la economía, de forma de contribuir a preservar la estabilidad financiera y cambiaria, sostener el crecimiento del producto y del empleo y reducir la inflación«, se comprometió el BCRA.

«Asimismo, en una economía como la argentina con un canal del crédito relativamente pequeño, la suba de tasas actúa principalmente incentivando el ahorro en pesos. Su acción antinflacionaria entonces pasa en gran medida por contribuir a la estabilidad cambiaria y financiera, debiendo estar complementada con otros instrumentos de la política económica para reducir la inercia inflacionaria«, apuntó.

El incremento en la percepción del riesgo financiero internacional se corroboró en la víspera cuando la Reserva Federal estadounidense (Fed) incrementó su tasa en 75 puntos básicos, en la medida más drástica desde 1994.

Al margen de Estados Unidos, naciones vecinas de Sudamérica también vienen ejecutando un gradual reacomodamiento alcista de tasas encabezado por Brasil, mientras que en Europa ocurre lo mismo, una tendencia que se afirmó con la invasión rusa a Ucrania que disparó los precios de materias primas.

El país hace frente a una de las inflaciones más altas del mundo, debido a un reciente acuerdo para refinanciar deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde el Gobierno se compromete a reducir el déficit fiscal, disminuir la emisión monetaria, reforzar las reservas del BCRA y ofrecer una tasa de interés positiva en términos reales, entre otros temas.