El Banco Central de Brasil aumentó el miércoles las tasas de interés 50 puntos básicos, como se esperaba de sobra, y dejó la puerta abierta a una alza menor en septiembre, deteniendo la recuperación económica cuando las elecciones de octubre se aproximan.

El comité de fijación de tasas del banco, conocido como Copom, aumentó su tasa de interés de referencia Selic a un 13,75%, la más alta desde enero de 2017, conforme como lo previeron 23 de 29 economistas en un sondeo de Reuters.

El Banco Central de Brasil ha incrementado las tasas en 12 reuniones consecutivas desde un mínimo histórico del 2% en marzo del año pasado, en su batalla contra las presiones inflacionarias de los precios mundiales de las materias primas y ahora una ola de gastos en año electoral del presidente Jair Bolsonaro.

«El Comité evaluará la necesidad de un ajuste residual, de menor magnitud, en su próxima reunión», escribió el Copom en su comunicado, citando «estímulos fiscales adicionales» como uno de los riesgos al alza en su perspectiva de inflación.

A la zaga en las encuestas de opinión, Bolsonaro impulsó un paquete de gastos en el Congreso el mes pasado, pasando por alto un límite presupuestario constitucional para aumentar los pagos de asistencia social hasta diciembre.

Tanto el derechista Bolsonaro como su rival izquierdista, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, prometieron seguir con mayores entregas de efectivo el próximo año, generando los desafíos para el Banco Central en su intento de enfriar la demanda.

El índice de precios al consumidor IPCA-15 de Brasil subió un 11,4% en los 12 meses hasta mediados de julio, pero el Copom proyectó en su comunicado que la inflación terminaría el año en 6,8%, por debajo del 8,8% estimado en junio, pero aún muy por sobre su objetivo oficial del 3,5%.